Alternativas para recuperar suelos degradados:asociación de maíz con poroto caupí, y siembra de trébol de olor, o Melilotus (Melilotus alba)

Summary

La propuesta tecnológica que aquí se presenta propone asociar los cultivos con el fin de realizar un manejo conservacionista del suelo.

Description

Maíz con caupí. La combinación de gramíneas con leguminosas mejora rápidamente los aspectos físicos, químicos y biológicos en el suelo. La siembra asociada de maíz con alguna variedad de poroto, debe realizarse teniendo presente cual va a ser la variedad de poroto a incluir en la asociación. Esto se debe a las grandes diferencias que existen en cuanto al porte de esta especie (trepadoras, porte erecto, muy ramificadas, ramas cortas, etc.). Cualquier variedad sembrada con el fin de mejorar la calidad del suelo, debería producir una gran cantidad de follaje para ser luego incorporada al suelo. Si el poroto es trepador, como por ejemplo el caupí var. pipó (el más usado en el Chaco), debe sembrarse entre surcos cuando el maíz tiene 50 cm de alto. Esto permitirá facilitar la cosecha. En algunos casos se siembran en forma conjunta, mezclando las semillas en el tacho de la sembradora. Esto es conveniente sobre todo cuando el suelo está muy agotado. En estos casos se debe disminuir un 20% la cantidad de semilla de maíz, la cual es reemplazada por semilla de poroto. Las posibilidades de combinación son muchas, por eso se debe optar por la más conveniente en función de las características socioproductivas que se observen en cada situación particular. Lo importante es comenzar a poner en práctica algún tipo de asociación, lo que al cabo de 3 años consecutivos de cultivos, permitirá alcanzar incrementos productivos de hasta 500 kg de algodón/ha.

Melilotus. La segunda alternativa es la siembra de trébol o Melilotus. Esta leguminosa tiene la capacidad de desarrollar las raíces hasta una profundidad de aproximadamente 1 metro. Al producirse la muerte de las plantas quedan perforaciones en el suelo (cincel biológico). Se ha comprobado que una precipitación de 100 mm ha sido absorbida por un rastrojo de Melilotus en un lapso de sólo 2 a 3 horas. Además, esta pastura se adapta bien a los suelos salinos. Si el suelo es muy pobre, debe utilizarse una mayor densidad de siembra durante el primer año (por ej: 20 kg/ha). Se siembra al voleo y las semillas pueden taparse con rastra de dientes. No requiere demasiada preparación de suelo. La siembra debe realizarse durante los meses de marzo o abril y no es necesario volver a sembrar en los años siguientes ya que se resiembra solo. Debido a su crecimiento invernal, el Melilotus puede alternarse con cultivos estivales. Quienes tienen animales deben hacerlos comer cuando tiene 50 cm de altura, con lo que se consigue un crecimiento más parejo. Luego de 3 años de cultivo de Melilotus, en un mismo lote, se consiguen resultados iguales o superiores a los obtenidos con la asociación maíz-caupí.

En los 2 casos de recuperación de suelos aquí presentados, debe evitarse el excesivo laboreo durante la preparación del terreno para la siembra. Es recomendable realizar una incorporación superficial de rastrojos, de tal forma que quede sobre la superficie como cobertura. En virtud a su capacidad de aprovechamiento de nitrógeno atmosférico y de la gran cantidad de masa verde producida, el caupí y el Melilotus son las plantas mas indicadas para recuperar la fertilidad del suelo.

Contexto de uso

Están usando esta técnica más de 200 pequeños productores de los departamentos Presidencia de La Plaza, Sargento Cabral y 25 de Mayo (provincia del Chaco). Todos ellos son beneficiarios del proyecto "Reactivación de Pequeños Productores Algodoneros del Chaco". Estos productores trabajan entre 3 y 10 ha, en las que siembran algodón (cultivo comercial), maíz, zapallo, mandioca, batata, poroto y también cultivan huertas. Crían además animales de granja y algunos productores poseen vacunos. En general trabajan la tierra utilizando tracción a sangre. Sólo unos pocos son propietarios de sus tierras, algunos son adjudicatarios y otros son ocupantes. No contratan mano de obra, excepto en épocas de cosecha de algodón. Como consecuencia del monocultivo de algodón (en muchos casos durante 40-50 años), los suelos agrícolas están muy degradados lo que ocasionó la emigración de gente joven a centros urbanos. Las condiciones climáticas de la zona permiten cultivar diversas especies, ya que llueve 1.200 mm anualmente. Las inundaciones producidas por excesivas lluvias durante los años 1998/99, empeoraron las condiciones de cultivo sobre todo en los suelos más anegadizos.

Desempeño

Técnicos y productores coinciden en que la tecnología se adapta muy bien a los sistemas productivos de productores minifundistas. Fundamentalmente, porque es una técnica simple que la pueden ensayar todos y también porque es muy económica. Antes de que esta tecnología estuviera disponible (es decir antes que se pusiera en marcha el proyecto de INTA Minifundio), los productores de esta zona no hacían ningún tipo de mejoramiento de suelos. Esa es la causa del pobre estado en el que se encontraban los suelos de la región.

Costo

En caso de no disponer de las semillas, para implementar la alternativa maíz-caupí el costo es de 293,80 $/ha ($25 de semilla y $268,8 de mano de obra). El maíz de variedad cuesta 1 $/kg y se utilizan 10 kg/ha. El caupí cuesta 1,5 $/kg y se necesitan 10 kg/ha cuando se realizan siembras consociadas. Si lo que se pretende es sembrar caupí puro con la sola finalidad de obtener semillas, se requieren entre 20 y 25 kg de semilla por ha (0,70 m entre líneas). Si la producción de maíz y caupí es cosechada en su totalidad, es necesario (para todo el ciclo productivo) un total de 24 jornales/ha (11,20 $/jornal). En el caso del Melilotus, el costo de implantación por hectárea es de $111,20 ($17 de semilla e inoculante y $95,20 de mano de obra). La densidad de siembra es de 20 kg/ha (0,80$/kg) y el costo del inoculante es de aproximadamente 1 $/ha. Para implantar 1 ha de Melilotus son necesarios 8,5 jornales. Las dos alternativas mencionadas presentan la ventaja de que los productores pueden cosechar y resembrar las semillas. Por lo tanto, una vez que se compra la semilla el primer año, es posible continuar con la propuesta tecnológica sin necesidad de realizar ningún tipo de erogación monetaria. Esta práctica tecnológica no presenta ninguna dificultad para ser incorporada por los pequeños productores, ya que existen en el mercado semillas con un costo muy accesible.

Al recuperar un suelo degradado los productores logran los siguientes beneficios: aumenta la fertilidad del suelo, disminuye la erosión eólica e hídrica, se evitan el calentamiento del suelo y los encostramientos al realizar labranza conservacionista. Esto permite obtener mejores rendimientos en los cultivos posteriores, una mayor calidad de los productos cosechados y una disminución de los ataques de plagas y enfermedades. Por lo tanto, la tecnología tiene la potencialidad de mejorar los ingresos de los pequeños productores. El incremento de ingresos estará dado por la actividad que realicen (agrícola, granja, ganadera, huerta, etc). La recuperación de suelos tiene la capacidad de mejorar la calidad de vida de la familia rural ya que es posible aumentar la producción; los trabajos se pueden realizar con mayor facilidad; se reducen las horas de trabajo; y existe la posibilidad de alcanzar una mayor diversificación productiva. Las propuestas tecnológicas presentadas para recuperar suelos degradados no producen ningún tipo de impacto ambiental negativo.

Adaptación

Es fácil conseguir que los pequeños productores siembren maíz y caupí, ya que son cultivos que tradicionalmente destinan al autoconsumo. En líneas generales, estas son tecnologías sencillas y útiles y se adaptan a una amplia gama de situaciones productivas.

Palabras clave: algodón, caupí, cincel, erosión, fertilidad de suelo,pasturas, piso de arado,poroto, rastra de dientes, rastrojo, sembradora, zapallo, suelos degradados, leguminosas, melilotus

Countries

Argentina

Created date

Fri, 22/12/2006 - 17:43