Uso de "Mucuna Ceniza" para control de malezas

Resumen

La siembra de mucuna ceniza (Stizolobium pruriens) disminuye la población de las malezas más comunes en las chacras de la zona, tales como cadillo (Cenchrus echinatus) y falso café (Cassia occidentalis)y mejora la fertilidad físico-química del suelo.

Descripción

La mucuna es una leguminosa agresiva, de hábito trepador con buena habilidad de competencia. A diferencia de otras leguminosas, esta planta se siembra en septiembre, a fin de producir gran cantidad de materia verde. La mucuna no requiere de suelos de buena calidad y, si se eliminan (cosechan) sus semillas, no existe el peligro de que se transforme en maleza. Esta leguminosa se siembra con un espaciamiento de 30 cm entre plantas y 1 m entre líneos, poniendo 2 a 3 semillas por golpe. La siembra se puede realizar en forma manual o con sembradoras manuales diseñadas para tal fin. Se puede sembrar maíz 20 a 30 días antes de sembrar la mucuna, quedando entre 2 líneos de maíz 1 de mucuna. Para esto se utiliza 50 kg de semilla de mucuna por hectárea. La mucuna trepa a las plantas de maíz, quedando las vainas más accesibles para la cosecha manual y así obtener simiente para multiplicar el cultivo. Sus vainas resistentes permiten una buena conservación y almacenamiento.
Contexto de uso
Generalmente se utiliza la consociación de poroto caupí y maíz para autoconsumo, pero no como abono verde. En algunas colonias existen algunas experiencias con poroto caupí y mucuna como mejoradoras de suelos. Aproximadamente 30 productores de los departamento Güemes y Maipú (provincia del Chaco) están utilizando la tecnología aquí descripta. Los sistemas productivos de los pequeños productores de la región, son por lo general mixtos y tienen como cultivo principal al algodón. Otros cultivos de menor importancia son el maíz y las cucurbitáceas (zapallo plomo, coreanito y sandía). Para el autoconsumo se produce mandioca, batata, y algunas pocas hortalizas como lechuga, acelga y repollo. También tienen algunos animales vacunos para renta (entre 5 y 40) y cerdos, cabras, aves de corral y algunas ovejas destinados casi exclusivamente para el autoconsumo. La tenencia de la tierra tiene distintas formas: propietario con título definitivo, con título provisorio, adjudicatario en venta, arrendatario y ocupante de tierra fiscal. El tipo más frecuente de tenencia varía en cada zona o departamento de la provincia. Los tamaños de las chacras son muy variables y oscilan entre 10 y 100 ha. No obstante, la superficie promedio utilizada para la agricultura es de 10 hectáreas. El resto suele estar ocupado por monte y cañadas. La mano de obra utilizada es familiar y se contratan jornaleros sólo para el algodón en las carpidas y la cosecha. En la zona en la que se está usando la tecnología descripta, los registros anuales de lluvias oscilan alrededor de los 900 mm, las cuales se concentran en el período estival. Son comunes las sequías y también frecuentes las precipitaciones muy intensas que provocan inundaciones de campos. El déficit hídrico supera los 400 mm y el período con peligro de ocurrencia de heladas se extiende entre mayo y septiembre. Debido a la escasez de agua para riego, este sólo es usado en pequeñas parcelas cultivadas con hortalizas. En la provincia de Chaco, la mayor parte del agua subterránea no es apta para consumo humano ni para riego debido al alto contenido de sales. Los suelos tienen texturas variables y van desde arcillosas a arenosas. Incluso, se pueden encontrar tipos muy distintos dentro de la misma chacra. En general, los suelos son bastante salinos y si no se los maneja adecuadamente se salinizan rápidamente hasta impedir su utilización en la agricultura. La mayoría de las chacras tienen más de 40 años de cultivo, encontrándose muy erosionadas debido al monocultivo de algodón y al tipo de labranzas que se efectúan (siempre con inversión del pan de tierra). La tracción a sangre es la más utilizada, usándose caballos, bueyes o mulas como animales de tiro
Desempeño
El uso de abonos verdes de rápido crecimiento no sólo mejora la fertilidad del suelo, sino que también lo protege del sol y las fuertes lluvias, por lo que la tierra no se lava ni plancha tanto. Otros productores notaron que la mucuna compite muy bien con el cadillo y falso café, que son malezas muy asociadas al algodón. Al comparar 2 lotes con varios años de uso de algodón (de los cuales sólo uno había tenido mucuna como cultivo antecesor), se observó que en el que se había cultivado mucuna, las plantas de algodón emergían con más fuerza, eran de un color más verde y había una menor presencia de cadillo.

Los suelos más dedicados a la agricultura son de textura liviana, arenosos y conbajo porcentaje de materia orgánica. Estos suelos se calientan mucho produciendo estrés térmico e hídrico a las plantas. Al helarse, la mucuna deja protegido el suelo con su rastrojo, sin perjudicar la labranza posterior ya que se degrada rápidamente (baja relación carbono/nitrógeno). Las ramas del algodón, en cambio, al ser muy lignificadas y no degradarse son quemadas por los productores para poder arar. El uso de la mucuna promueve la incorporación de materia orgánica y nutrientes, protege el suelo disminuyendo el escurrimiento y la salinización de los lotes, compite agresivamente con algunas de las malezas típicas del algodón y sirve como forraje a la entrada del otoño. Además, produce una gran cantidad de semilla, lo que permite una rápida multiplicación. Como desventaja se puede señalar que no crece bien en suelos muy salinos y puede sufrir estrés hídrico. El consumo humano de su poroto es engorroso porque debe ser hervido varias veces para destruir un compuesto (L-Dopa) que es dañino para el organismo.
Costo
En Paraguay o Brasil pueden conseguirse semillas de buena calidad a 0,40 $/kg. El costo de la semilla en la zona es de 0,65 $/kg Por lo tanto, si se usa semilla nacional el costo de los 50 kg de semilla que se necesitan para sembrar 1 ha es de $32,50. La compra de una sembradora manual tipo "taca-taca" implica una erogación de 15 a $20 y se puede utilizar para todo tipo de semillas de grano grueso. Este tipo de sembradora también puede construirse en forma casera. Los productores deben comprar la semilla sólo la primera vez ya que luego se pueden autoabastecer. Incluso pueden venderla o intercambiarla por otras semillas. La incorporación de la mucuna al sistema productivo demanda 19 jornales/ha/año. Estos jornales se distribuyen a lo largo de los 200 días que dura su ciclo: 8 jornales para la preparación del suelo y siembra de mucuna y maíz, 1 jornal para la carpida de malezas altas, 5 jornales para la cosecha de las semillas, y 5 jornales para el secado, trilla y embolsado de las semillas.
El principal resultado productivo buscado es el incremento en los rendimientos por unidad de superficie, a través del mejoramiento de las condiciones del suelo. También se pretende reducir los costos directos en el cultivo de algodón a partir de la disminución de la mano de obra necesaria para las carpidas.

La mucuna ceniza mejora directamente el ingreso de los pequeños productores ya que aumenta los rindes y disminuye la incidencia de algunos costos directos tales como mano de obra, semilla y herramientas. Por lo tanto, se requiere una menor superficie cultivada para obtener la misma cantidad final de producto. Indirectamente, tiende a modificar la estructura interna de la chacra ya que el productor comienza a realizar más cultivos para el autoconsumo, dispone de forrajes para los animales y tiene mayores posibilidades de colocar algunos excedentes en el mercado local. Potencialmente, la tecnología puede tener algún efecto favorable sobre la calidad de vida de las familias rurales. Es importante tener en cuenta que la actividad principal demanda la realización de labores muy sacrificadas y que actualmente los pequeños productores algodoneros están inmersos en un proceso de descapitalización. En la actualidad, los ingresos provenientes del algodón apenas permiten cubrir los gastos del "bolichero". Esto produce un fuerte éxodo de los integrantes jóvenes de las familias en busca de mejores oportunidades. Cuidando el suelo se mejora la productividad, lo que permite realizar otras actividades complementarias que pueden generar más ingresos económicos.
La mucuna no produce ningún tipo de efecto ambiental adverso. Por el contrario, mejora la fertilidad del suelo ya que aporta materia orgánica, mejora la estructura, aumenta la fertilidad química y disminuye la salinización de los suelos por efecto de la cobertura. Además, disminuye la necesidad de utilización de herbicidas de presiembra para algodón. No obstante, se debería estudiar si luego de varios años de cultivo de mucuna no se produce algún efecto alelopático con alguna otra especie (por ej., maní). También debería realizarse un seguimiento a fin de determinar si no favorece el desarrollo de algunas otras malezas que perjudiquen al algodón u otro cultivo en el ciclo productivo siguiente.
Adaptación
Es una práctica muy adaptable para cualquier sistema productivo y tipo de productor, observándose una muy buena multiplicación de la experiencia. No obstante, la falta de semillas en algunas zonas puede conspirar en contra de la difusión de la tecnología. A través de un trabajo de organización de semilleros comunitarios se podría solucionar este problema.
Palabras clave: acelga, algodón, cadillo, caupí, chenchrus,consosiación, falso café, fertilidad de suelo, fertilidad química,leguminosas, maíz,mucuna, organización,rastrojo,sandía, sembradora,zapallo, repollo, salinización

Países

Argentina

Fecha de creación

Jue, 23/10/2008 - 18:43